Evo Morales en un mal día

El martes pasado, contra lo esperado, don Evo no hizo uso de su avión para asistir a los servicios funerales de Nelson Mandela. No fue una mala idea, cada viaje que el Primer Mandatario no hace es un buen ahorro para el erario nacional. Además a Mandela se lo puede honrar también desde casa. 



Eso mismo hizo Don Evo al inicio de una conferencia de prensa que tenía, no sólo a los medios locales, sino también a algunos internacionales. Aprovechó la oportunidad para amonestar al presidente Obama, y le pidió -con varios lustros de retraso- que sacase de la lista de terroristas al difunto. Pidió también seguir el ejemplo del gran africano, sin darse por enterado que el gran ejemplo qué el mismo debería seguir es el de no tratar de entornillarse en el poder.

Pero, el día estuvo matizado por otros detalles, simbólicos por cierto, pero que ayudan a seguir clarificando la imagen de nuestro líder espiritual. Don Evo no asistió ese día al acto conmemorativo de los 65 años de la Declaración de los Derechos Humanos, y sí fue al lanzamiento oficial del paso de la carrera Dakar por Bolivia. El esfuerzo del Gobierno por traer el Dakar a Bolivia es incomprensible, sobre todo desde el punto de vista de un Gobierno que supuestamente es antiimperialista y anticapitalista. Las carreras de autos de esa índole son el deporte de los millonarios, el colmo del capitalismo. Llamó la atención el uniforme (bastante feúco por cierto) de los participantes bolivianos en esa carrera, hecho con los colores del partido de Gobierno: azul, negro y blanco... el llunk’erío (jalabolismo) no tiene límites. 

Peor que no asistir a ese importante acto en el auditorio del Banco Central fue, sin embargo, que Su Excelencia se lanzara, precisamente en esos momentos, contra la Asamblea de Derechos Humanos, contra la Defensoría del Pueblo y contra el concepto mismo de los derechos humanos, porque éstos estarían perjudicando la formación de los policías y militares bolivianos. Peor aun, banalizó los reclamos que aparentemente hacen algunos cadetes o jóvenes soldados, porque lo harían de puro flojos. 

Si pensamos que en Bolivia tenemos pendientes las investigaciones de muertes de jóvenes bolivianos dentro de las academias militares y policiales, las declaraciones del Presidente se convierten en un grave insulto para las víctimas y sus familiares.

El mismo día, don Evo arremetió contra un periodista que le preguntó sobre lo que hará con su segundo aguinaldo, que dicho sea de paso equivale a 15 aguinaldos de personas que ganan un sueldo mínimo en Bolivia. Su respuesta nos demuestra que no se le pasó por la mente renunciar a éste, aunque ya estaba en marcha la idea de no hacer obligatorio el mismo a altos empleados de la empresa privada, y sólo optó por defenderlo diciendo que era algo privado. 

Lo peor vino inmediatamente, porque a nivel de rodillazo en la ingle en un partido de fútbol, arremetió contra el reportero preguntón, y le dijo que él sabía que éste tenía una relación extramarital, inmiscuyéndose verdaderamente en la vida privada del ciudadano y poniendo en evidencia algo mucho más grave: que su Gobierno anda husmeando en la vida privada de sus ciudadanos. Por lo visto aquí no necesitamos un Snowden, aquí el Presidente se pone en evidencia solito.

El cherry sobre la torta, la puso cuando se refirió a las buenas noticias que significa la gran producción de quinua en su Orinoca natal y, de paso, para demostrar un tema de los conflictos de tenencia de tierras, dijo que si bien hay avasalladores, la gente en el campo sabe bien quién es de qué región, quién "raptó” a qué muchacha en qué comunidad. 

Mayor expresión de machismo es difícil encontrar en un Jefe de Estado a estas alturas, y no olvidemos que hasta el domingo el mundo estaba en plena campaña contra la violencia hacia la mujer. 

El día en que la humanidad se detuvo para rendir homenaje a uno de los hombres más grandes de la última generación, don Evo hizo todo para demostrar que él no pertenece a esa estirpe, y lo hizo sin esfuerzo. 

Por Agustín Echalar Ascarrunz, columnista del diario Página Siete, de La Paz, Bolivia 
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Posted by:Mbah Qopet
Mbah Qopet Updated at: 11:44

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