EN TODO BOLIVIA...

LA EXPANSIÓN DE LA UNION JUVENIL CRUCEÑISTA.
La Paz, 27 Jun (Erbol).- El próximo domingo 29 de junio nacerá la Unión Juvenil Nacional, una proyección ampliada de lo que es la actual Unión Juvenil Cruceñista (UJC), considerado el brazo armado y paramilitar del Comité Cívico Pro Santa Cruz, que a la vez encarna los intereses de cívicos y empresarios cruceños que hoy son la oposición más radical al gobierno del presidente Evo Morales.
“Ya estamos en el proyecto que se está consolidando es el de la Unión Juvenil Nacional, donde hay (integrantes) de siete departamentos. Los únicos departamentos que faltarían son Oruro y La Paz, nos gustarían que se sumen también, nosotros estamos buscando la consolidación de lo que es la autonomía en todos los departamentos”, dijo al periódico argentino Renacer.

No hay duda de la fuerza de esta “unión” gracias al financiamiento que de forma disimulada o directa recibe de los empresarios y terratenientes de Santa Cruz, Beni y Pando que impulsan los estatutos autonómicos, un conjunto de normas que en general beneficia los intereses de reducidas élites pero con gran poder económico y utiliza el pedido legítimo de autonomía que desde hace varios años plantean los pueblos del oriente boliviano.

La idea de esta Unión Juvenil Nacional se gestó hace algunos días cuando la cúpula de la UJC realizó un congreso en la ciudad de Santa Cruz. “El próximo congreso de la UJC lo vamos a realizar en la ciudad de Sucre el día 29 de junio y en esa fecha vamos a instalar un directorio transitorio de esta institución que ya comenzará a funcionar. Vamos a tomar acciones en cadena con todos los afiliados a la Unión Juvenil Nacional y protestar contra este gobierno”, señaló Sejas.

Uno de los más recientes hechos violentos que caracterizan a esta organización, que se nutre principalmente de las barras bravas de los equipos de fútbol Oriente Petrolero (“Pesada verde”) y de Blooming además de algunas pandillas cruceñas, fue cuando la semana pasada incendiaron un vehículo policial luego de que la Policía detuviera a siete unionistas de un grupo de 25 que intentaron tomar un retén en el norte de la ciudad cruceña. Días antes la UJC anunció la toma de las sedes de Entel, Impuestos Internos, INRA, Caja Nacional de Salud, Caja Petrolera, Aduana e incluso unidades policiales para que la Prefectura sea la encargada de administrar esas entidades.

Existen versiones extraoficiales que dan cuenta sobre el entrenamiento que está recibiendo una elite de la UJC por grupos paramilitares de extrema derecha de Colombia, un trabajo que antes lo realizó Marino Diodato, un italiano con nexos con la mafia de su país y que organizó grupos de reacción inmediata en la Policía y el Ejército durante el gobierno del ex dictador Hugo Banzer.

Sólo para varones...
En el discurso oficial de Sejas, y de todos los presidentes transitorios de la UJC, esta organización contaría con 85 mil militantes en la ciudad de Santa Cruz y una “guardia de honor” de 200 personas que se encarga de la seguridad durante los actos oficiales del prefecto Rubén Costas, que ahora se hace llamar gobernador, luego del referéndum de los estatutos autonómicos. La UJC, que sólo admite en sus filas a varones como reconoció el propio Sejas, también se ha encargado de apalear a los indios y campesinos migrantes que residen en las ciudades de Santa Cruz, Beni, Pando, Tarija y Sucre. En esta última el más claro ejemplo fue lo sucedido el pasado 24 de mayo, cuando cientos de unionistas llegaron a la capital de Bolivia para participar en la represión a los campesinos que pretendían recibir y garantizar la visita del presidente Morales a Sucre a un acto de entrega de ambulancias. Los tomaron como rehenes, los llevaron a la plaza principal, los semidesnudaron, los humillaron al obligares a negar de su filiación política y quemaron sus ponchos, ropas y banderas de su partido como también de la identidad campesina: la whipala. Fue una de las más graves expresiones de racismo que se vio en la Bolivia, desde que los indios estaban prohibidos de caminar por las veredas o ingresar a las plazas principales en siglos pasados.

La UJC también se ha hecho muy conocida por dar la “bienvenida” a ministros o al propio Presidente de la República, tomando los aeropuertos principalmente de Santa Cruz, Beni, Pando, Tarija o Sucre cuando se anuncia el arribo de estas autoridades gubernamentales y así evitan que el “indio” –como llaman a Morales– o sus acompañantes pisen tierra oriental, como hace algunos siglos atrás.
¿Magnicidio?

La semana pasada Morales aterrizó en el aeropuerto de Viru Viru de Santa Cruz para luego entregar tractores en una comunidad alejada de la ciudad. A pocos metros del aeropuerto y a pocas horas del aterrizaje del avión presidencial, la Policía capturó a los ciudadanos Junior Fernando Vaca Méndez (20) y Carlos Giovanni Domínguez Cabrera (34) que portaban un fusil máuser con una mira telescópica y 30 municiones. El Gobierno explicó que se podría tratar de un intento de magnicidio (asesinato de un presidente) y los órganos de Inteligencia identificaron a los acusados de pertenecer a la UJC, situación que fue negada por Sejas.

A las pocas horas el comentador cruceño Carlos Valverde descalificaba iracundo todas estas hipótesis, negando que se pueda dar un magnicidio según las condiciones técnicas del arma encontrada. Quizás su enojo se debió a una posible relación entre las armas, la UJC y su padre.

A tomar las armas
El padre de Carlos Valverde Bravo también se llama Carlos Valverde Barbery y fue uno de los fundadores de la UJC. En el discurso oficial se dice que fue para defender el 11 por ciento de las regalías que debería recibir Santa Cruz por la explotación que hace el estado del petróleo en “sus” tierras, pero la UJC nació para defender los intereses de las elites.

En 1958 Valverde Barbery fundó la UJC por encargó de la Falange Socialista Boliviana (FSB) para luchar contra el “peligro comunista”. Fue partícipe destacado en el golpe de Estado 1971, cuando el 20 de agosto, en Santa Cruz, metralleta en mano intervino la universidad pública por orden del dictador Hugo Banzer y como premio recibió el cargo de Ministro de Salud de esa dictadura.

Meses antes de que el presidente Gonzalo Sánchez de Lozada huyera del país, Valverde instó a la UJC llamando a tomar las armas para matar collas y desbloquear los caminos obstruidos por los colonizadores, procediendo a llenar listas de voluntarios para marchar a Yapacani y San Julián.

El año pasado, Carlos Valverde padre en una reunión de su querida UJC instó a los presentes a comprar armas del Brasil y usarlas para lograr su objetivos desde el departamento de Santa Cruz. Las imágenes fueron escasamente difundidas por los grandes medios de comunicación, también propiedad de estos empresarios orientales, y en las mismas se pudo apreciar y oír el frenético aplauso que recibió esta propuesta.
Quizás los jóvenes acusados de un intento de magnicidio, que fueron apresados por la policía pero liberados en pocas horas por la fiscalía que también responde a los intereses del Comité Cívico pro Santa Cruz, escucharon el discurso de Valverde y trataron de hacerlo suyo.
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Posted by:Mbah Qopet
Mbah Qopet Updated at: 9:57

1 comentarios

YO dijo...

Porque ese discurso racista contra el oriente boliviano. Los grupos paramilitares mal llamados movimientos sociales tambien reciben financiamiento. Claro ejemplo es la concentracion de jovenes en La Paz pidiendo por la paz y unidad del pais o el Sr. Lechin haciendo manifestaciones libres de la democracia, reprimidos por grupos racistas mal llamados movimientos sociales que no permiten pensamientos diferentes.
Creo que deberias mirar tu realidad antes de hablar de otros